Seguro que te ha pasado: tomas algo frío, o incluso respiras aire en invierno… y notas ese pinchazo en los dientes que te deja un segundo congelado.
No es raro, pero tampoco es algo que deberías normalizar.
Cuando pensamos en cuidarnos los dientes, casi siempre nos quedamos en lo básico: cepillo y pasta, pero hay una zona clave que suele quedarse fuera sin darnos cuenta: el espacio entre los dientes.
Ahí es donde se acumula gran parte de la placa bacteriana. Y ahí es también donde los cepillos interdentales realmente marcan la diferencia.
Muchas personas prueban a usar seda dental por primera vez y, al ver que les sangran las encías, deciden dejar de usarla. Es una reacción bastante habitual, porque puede dar la sensación de que el hilo dental está dañando la encía.
Cuando hablamos de higiene oral, la mayoría de las personas piensa inmediatamente en el cepillado dental. Sin embargo, aunque el cepillado es fundamental, por sí solo no es suficiente para mantener una salud bucodental completa.
La apnea del sueño es una alteración que provoca una interrupción temporal de la respiración mientras una persona duerme. Esta patología afecta negativamente la calidad del sueño del paciente y de las personas que le rodean, ya que uno de los síntomas más importante y molestos de la apnea son los ronquidos.
Las apneas nocturnas suceden porque al dormirnos la musculatura se relaja y las vías aéreas se estrechan o bloquean impidiendo que llegue suficiente aire a los pulmones. En estos casos, el poco aire que consigue penetrar lo hace con dificultad y la persona produce los desagradables ronquidos.
Como ya hemos hablado en nuestro blog anterior ¿por qué tenemos que reponer las ausencias dentales? si no lo habéis visto os animamos a que le echéis un vistazo.
Las ausencias dentales tienen diferentes soluciones, una de ellas son los implantes, que es la mejor opción y más cómoda, pero no la única, os seguiremos explicando en nuestros próximos blogs.
Cuando el paciente decide dar el paso y colocar los implantes, hay diferentes fases hasta llegar a tener el diente o la dentadura deseada.
Una vez colocado el implante hay que esperar aproximadamente dos meses a que el implante quede osteointegrado en el hueso, para pasar a la fase de rehabilitación, es decir, poner la corona del diente.
Existen diferentes formas de rehabilitar los implantes, dependiendo del caso del paciente y de los implantes que hayamos puesto.