Muchas personas prueban a usar seda dental por primera vez y, al ver que les sangran las encías, deciden dejar de usarla. Es una reacción bastante habitual, porque puede dar la sensación de que el hilo dental está dañando la encía.
Sin embargo, en la mayoría de los casos ocurre justo lo contrario: el sangrado no suele deberse al uso de la seda dental, sino a una inflamación previa de las encías provocada por la acumulación de placa bacteriana entre los dientes.
Entre los dientes existen pequeños espacios que el cepillo dental no alcanza con facilidad. Cuando estas zonas no se limpian correctamente, la placa bacteriana se va acumulando y termina irritando el tejido de la encía. Esta inflamación se conoce como gingivitis.
Uno de los signos más comunes de la gingivitis es precisamente el sangrado al contacto. Puede aparecer al cepillarse los dientes, al morder alimentos duros o al utilizar hilo dental.
Cuando una persona empieza a utilizar seda dental de forma regular, está eliminando la placa bacteriana que se ha acumulado en esas zonas durante días o incluso semanas. Por eso, durante los primeros días de uso es relativamente frecuente que las encías sangren con mayor facilidad, ya que el tejido está inflamado y más sensible.
La buena noticia es que, si se mantiene el hábito de limpieza interdental, las encías suelen mejorar rápidamente. Con el uso regular del hilo dental, lo habitual es que:
De esta forma, en la mayoría de los casos, el sangrado desaparece aproximadamente en una semana cuando el hilo dental se utiliza de forma correcta y constante y por este motivo, en Proxidental solemos recomendar no abandonar el uso del hilo dental si aparece sangrado en los primeros días, ya que normalmente es un signo de inflamación previa y no de que el hilo esté causando daño.
Aun así, hay situaciones en las que conviene consultar con un profesional. Si el sangrado persiste durante más de una o dos semanas, aumenta con el tiempo o se acompaña de otros síntomas como dolor, mal aliento persistente o retracción de las encías, lo más recomendable es agendar una cita en nuestras instalaciones para ser evaluados por uno de nuestros profesionales y en algunos casos puede ser necesario realizar una limpieza profesional (profilaxis o tartrectomía) para eliminar el sarro acumulado que no puede retirarse con la higiene diaria en casa.
Para que la seda dental sea realmente eficaz, es importante utilizar una técnica adecuada. Un uso correcto permite limpiar los espacios entre los dientes sin dañar las encías.
Es importante introducir el hilo con suavidad. Si se hace de forma brusca, puede golpear la encía y provocar molestias o pequeñas lesiones.
Los profesionales recomiendan utilizar hilo dental al menos una vez al día.
El momento más habitual suele ser por la noche, dentro de la rutina de higiene antes de dormir. De esta forma se eliminan los restos de comida y la placa bacteriana acumulados durante todo el día.
Además, utilizar el hilo dental antes del cepillado puede tener un beneficio adicional: permite que el flúor de la pasta dental llegue mejor a las superficies interdentales, ayudando a proteger esas zonas frente a la aparición de caries.
Os mostramos un vídeo de la técnica para utilizar la seda dental correctamente.