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Todo sobre las muelas del Juicio

Todo sobre las muelas del Juicio

TODO SOBRE LAS MUELAS DEL JUICIO: ¿QUÉ SON?, ¿CUÁNDO HAY QUE SACARLAS?...

Los cordales, también conocidos como “muelas del juicio”, son los terceros molares que se sitúan en la parte más posterior de la boca. Son los últimos en aparecer, y lo pueden hacer desde los 17 años de edad en adelante. De aquí van a recoger su nombre, pues tradicionalmente, se las ha denominado como muelas del juicio por aparecer a una edad en la que se considera que la persona ya tiene un juicio o cierta madurez.

Hablando de cuando han de aparecer, es posible que no aparezcan nunca, y esto puede deberse a dos puntos en concreto:

  1. Porque NO SE LLEGUEN A FORMAR y simplemente NO LAS TENGAMOS. La falta congénita de los terceros molares es una tendencia genética moderna cada vez más dominante en los humanos. Para nuestros antepasados más primitivos, era muy importante el papel que jugaban los molares para poder triturar aquellos alimentos crudos en los que se basaba su dieta sin embargo, cada vez son más personas a las que jamás se le formarán las muelas del juicio, y no sufrirán ninguna consecuencia por ello.

             

  1. Porque estén IMPACTADAS. Un diente impactado es aquel que no consigue hacer una erupción completa. Esta impactación puede producirse por una excesiva inclinación del diente durante su desarrollo o por un espacio insuficiente en el hueso para acogerlos. En el último caso, de nuevo se va a tratar de un tema de evolución, pues con el paso del tiempo hemos ido desarrollando unos maxilares mucho más cortos que los de nuestros antepasados. Ante esta reducción de espacio, las muelas del juicio (que son las últimas en formarse y erupcionar), se quedan bloqueadas y sin la posibilidad de salir.    

 

¿PUEDEN ESTA IMPACTACIÓN TRAER CONSIGO ALGUNA COMPLICACIÓN?

Como ya hemos hablado, es muy frecuente que durante su desarrollo queden atrapadas por un espacio insuficiente o que no tengan la posición idónea para erupcionar, esto es lo que probablemente traiga consigo una serie de complicaciones que vamos a explicar.

  • Pericoronaritis

La muela empieza a salir, pero no lo hace por completo y crea una bolsa de encía en la que se acumulan bacterias que la llegan a inflamar y produce dolor. En este caso el dolor no sería tanto dental, si no de los tejidos blandos que lo rodean. También puede venir acompañado de sangrado e incluso supuración.

  • Daños en dientes adyacentes

Dada la inclinación del cordal, este impacta directamente sobre el diente adyacente (segundo molar) ejerciendo presión y pudiendo llegar a producir destrucción de tejido dental.

  • Caries

Al ser los dientes que más detrás están en nuestra boca, son muy difíciles de limpiar, y llegar con el cepillo es complicado. Poco a poco las bacterias que se van acumulando, llegan hasta la pulpa del diente y esto causa el dolor. Además, los casos en los que la muela erupciona parcialmente, los restos de comida y bacterias se almacenan más fácilmente, cosa que aumenta la posibilidad de padecer caries.

 

¿HAY QUE SACARLAS SIEMPRE?

Teniendo en cuenta lo anterior, es normal que el pensamiento mayoritario de la población sea querer sacarlas. Algunos apelan a la tendencia que tienen a desaparecer en un futuro para llegar a considerar como inútiles. Sin embargo, en aquellos casos en los que erupcionan correctamente sin ningún problema, las muelas del juicio pueden ejercer su trabajo y función como cualquier otro diente de la cavidad oral. Extraerlas no tendría ningún sentido.

 

  • CUÁNDO HAY QUE SACARLAS

En aquellos los casos que dan sintomatología o el especialista encuentra algún signo determinado como el daño a segundos molares, estará indicado proceder a la extracción de estas.

Si una muela del juicio se queda impactada dentro del hueso, sin dar ningún tipo de problema, no se recomienda extraerla. Aquí es donde van a entrar en juego las revisiones. Aunque no molesten, no hay que olvidarse de ellas y habrá que seguir vigilándolas puesto que pueden desarrollar problemas más tarde.

 

Otra situación que nos podemos encontrar en la que tengamos que sacar los terceros molares, será en determinados casos de ortodoncia. Por regla general, no se extraerán las muelas del juicio por el mero hecho de comenzar un tratamiento ortodóncico. En los casos en los que sí se proceda a la extracción, será después de elaborar un estudio completo de ortodoncia que determine que no hay espacio suficiente para poder llevar a cabo el tratamiento.

 

¿Tendré que quitarme las muelas del juicio para que no se me muevan los demás dientes?

  • Existe la creencia de que si no se extraen las muelas del juicio, estas pueden ejercer la fuerza suficiente para desplazar al resto de los dientes, descolocándolos de su posición natural. Con esto, algunos profesionales optan por extraerlas en el plan de tratamiento ortodóncico como prevención. No obstante, la extracción de los cordales en este caso es muy discutible, pues no trae consigo beneficios científicamente probados y esa teoría no está demostrada. Además, la única prevención verdaderamente efectiva que hará que tus dientes no se muevan (por mucho que “empujen” las muelas del juicio), serán los retenedores.

 

Si tiene alguna duda sobre el estado de sus muelas del juicio, no dude en llamarnos y pedir cita para estudiar su caso y aconsejarle sobre qué debe hacer con sus terceros molares. En Proxidental tienes al mejor equipo de profesionales que velarán siempre su salud dental y la de los suyos.



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